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Del reto al propósito: la mujer que eligió ser bombero para toda la vida

Del reto al amor por servir

Al finalizar el colegio, salí de mi pueblo y me fui a vivir a Yopal. Allí inicié a trabajar en una empresa de teatro que quedaba en la esquina de bomberos. Me hice amiga de algunos bomberos que me retaron y me dijeron que no era capaz de enfrentar esa vida, ya que se vivían escenarios de mucho trabajo y fuerza física, preferiblemente para hombres.

“Nunca fue mi plan ser bombero… fue un reto que cambió mi destino.”

Nunca en mi vida habría pensado o planeado ser bombero, pero con este reto decidí tomarlo e inicié el curso, el cual fue intenso y lleno de experiencias que no imaginaba que se vivieran desde este lado de la labor bomberil.

La primera prueba de fuego

Una vez finalizado el curso, en mi primer día de voluntariado, tuve mi primera prueba de fuego. Eso me llevó a pensar si realmente estaba preparada para esta vida. Ese día hubo un incendio en el batallón, específicamente en el almacén armerillo. Con el pasar de la emergencia se presentó una explosión y ya había compañeros trabajando allí.

Yo solo estaba de apoyo, pero con la magnitud de la emergencia dudé por unos segundos y pensé que eso no era lo mío. Sin embargo, al ver a la gente correr y la desesperación de las familias de los bomberos que ingresaron primero, decidí tomar acción e hice cosas que nunca pensé que podría hacer.

“Ese día dudé… pero también ese día decidí quedarme para siempre.”

Ahí tomé la decisión de quedarme y me enamoré cada día más de lo que significaba ser bombero. La pasión por mi labor fue en ascenso.

Formación, vocación y nuevos retos

Empecé a capacitarme en incendios forestales y estructurales, y me incliné más por la especialidad del rescate. Lo que más me agradó desde el inicio fueron las múltiples oportunidades de formación. Para esa época, nuevamente como un reto, estudié enfermería.

“Descubrí que servir también era prepararme para salvar mejor.”

La batalla más difícil: mi salud

Después de aproximadamente cinco años como voluntaria, a los 25 años fui diagnosticada con cáncer. Fue un gran golpe en mi vida personal y en el voluntariado, ya que tuve que alejarme por un tiempo. Pasé inicialmente por dos cirugías y, como resultado de estas y otras complicaciones médicas, el diagnóstico indicaba que no podría tener hijos.

Fue otro golpe aún más duro para mis planes de vida, pues siempre quise ser mamá.

Contra todo pronóstico médico, después de muchos días de depresión, tristeza, altibajos y oración constante, quedé en embarazo. Era un embarazo de alto riesgo. Los médicos me decían que no me hiciera ilusiones, que no era un embarazo viable.

Pero mis esperanzas nunca decayeron.

“La fe fue más fuerte que el diagnóstico.”

Me aferré a Dios, a mi familia, a los cuidados extremos y al amor por mi hijo. El embarazo llegó a feliz término. Hoy Alejandro tiene 17 años, es mi apoyo incondicional y mi mayor orgullo.

Madre, mujer y resiliente

Nueve meses después de su nacimiento, mi condición médica se complicó. Fui sometida a otra cirugía y, a partir de ese momento, me convertí en madre soltera. No ha sido fácil, pero hoy veo lo gratificante de nuestro esfuerzo.

Después de varios meses de recuperación, inicié nuevas metas, nuevos trabajos y comencé mi carrera de Ingeniería.

“La vida me detuvo… pero nunca me venció.”

Volver al fuego, volver al propósito

Con el tiempo volví a la estación de bomberos. Mi propósito siempre fue capacitarme y seguir en la especialidad de rescate, lo cual me permitió salir del país a formarme y participar en competencias de rescate.

Lograrlo no fue fácil. Nadie estaba dispuesto a ceder el espacio. Trabajé fuerte, estudiaba con empeño; fueron días y noches de práctica para mejorar mis habilidades y destrezas, pasando de demostrar a ganar mi puesto.

A la par, me convertí en instructora de rescate con cuerdas y logística de emergencias.

“No pedí espacio, me preparé hasta merecerlo.”

Ser mamá y ser bombero

Combinar ser mamá con ser bombero no ha sido fácil ni cómodo. Mi hijo, con gran conciencia y paciencia, me esperaba cada día en la estación. Muchas veces se quedaba dormido esperando que terminara mi turno o que regresara de un incendio, rescate, capacitación o clases.

Muchas veces Alejo me ayudaba en logística o hacía de paciente en las prácticas.

“Mientras yo salvaba vidas, él me enseñaba a no rendirme.”

23 años de servicio

Llevo 23 años siendo bombero. Durante 15 años fui voluntaria; luego trabajé cinco años de planta, en línea de fuego y en ambulancia. Han sido años de aprendizajes, experiencias incontables, alegrías, frustraciones y resiliencia.

Siempre me pregunté por qué no había mujeres en la industria contra incendios. Me decían que era trabajo de hombres, que requería fuerza. Nunca estuve de acuerdo.

“La capacidad no tiene género.”

Un nuevo capítulo: SACS

Hoy trabajo con una gran familia llamada SACS. No fue fácil dejar la nómina de bomberos, pero entendí que era momento de avanzar. Aquí encontré un entorno cálido, incluyente y con oportunidades reales para las mujeres, con el respaldo del programa Women Responder.

“La fuerza abre puertas, pero el conocimiento construye caminos.”

Trabajar en la industria no es solo fuerza física; también son conocimientos técnicos, habilidades, destrezas, actitud y aptitud.

Vocación para toda la vida

Inicié mi carrera bomberil como un reto, y hoy soy bombero por amor y convicción.

“No fue casualidad. Fue llamado.”

Bombero Voluntario.

Fuentes

Olga Portela - Bombero Voluntario

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